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Todos hemos sentido que casi nos arrancan el corazón cuando se marcha, como si esa persona haya ganado el derecho de estar atada a él y llevárselo, el derecho a dejarnos sin fuerzas si se va.

Y luego, hay diferentes formas de levantarse de nuevo de la cama, o de la vida misma; la de algunos, como yo, es quedarse acostado esperando a alguien que nos motive a salir al mundo de nuevo.

Pero justo cuando has perdido la esperanza, llega, porque tarde o temprano siempre llega alguien, esa persona que al mirarle te cura las heridas del pasado.

Así es, ahora le escuchas, le escribes, le besas, para entender que todo está bien, para creer que volver a empezar vale la pena.

Porque lo mejor de un fin, es la posibilidad de iniciar otra vez, de una mejor forma, siendo  más fuertes.

Y te das cuenta que el tiempo que pasaste acostado fue necesario para descansar, recuperarte y dar todo de ti, ahora, que ha llegado esa persona, porque no tiene la culpa de tu pasado pero si puede hacer tu presente mejor.

Quizás todo esto va en plan positivista, quizás muchos como yo solo seamos un puñado de ilusos, pero de eso se trata esto.

De soñar,

De no prepararse para sufrir sino para amar,

Y aun cuando nos han dañado,

Tengamos el valor de seguir soñando.

Fuente: voces.me

Hundida entre las cuatro paredes de mi habitación, apoyada en una almohada llena de lágrimas, me doy cuenta de que no te merezco. Mejor dicho, tú no me mereces a mí. No mereces a nadie que te quiera, porque tú no sabes querer.

Estas acostumbrado a que te lo den todo hecho, a ser el que elige y, cariño, la vida no puede ser así. La vida no es fácil. Hay que saber cuándo parar y bajarse del tren a descansar. Hoy me he decidido a bajarme del tren que de vez en cuando hace una parada en tu estación. Aquella en la que yo me sentaba a esperar días enteros hasta que tú te dignabas a aparecer. Y, ¿sabes qué?, nadie merece esperar por nadie, y mucho menos ser su segunda opción. Por eso mismo, nunca volveré a aparecer por allí, nunca volveré a aquel mar de decepciones.

Aquella chica que tenías cuando a ti te interesaba, ya se ha ido. No quiere saber nada más de ti. Se ha cansado. Se ha cansado de tu juego a dos bandas, de tu palabrería, de ser la “otra”. Esa con la que no pasas tiempo, con la  que te tienes que ver a escondidas. A la que no llevas a cenar, ni al parque. A la que no le hablas todos los días, sino simplemente cuando te interesa o te entra el calentón. A la que no esperas después del trabajo.

Me gustaban tus besos, y  me siguen gustado, para qué negarlo. Y probablemente los mantendré como un bonito recuerdo. Pero ya no volveré a probarlos, no necesito de ningunos labios compartidos. Lo único que necesito son unos labios a los que les apetezcan nada más que los míos, que mueran por besarme y curar mis cicatrices. Esas que tú mismo abriste con tantas mentiras, contradicciones y palabras vacías.

Por fin me he decidido a ser feliz, por mi cuenta, sin ti. A partir de ahora pensaré solo en mí, y dejaré de planear un futuro junto a ti.

Nunca te he pedido nada pero por primera vez, te pediré una cosa: No vuelvas, no hagas lo que siempre haces cuando sabes que me estás perdiendo. No me vengas con más mentiras pretendiendo que te crea, haciéndome creer que algún día seremos felices. Solo te pido que si alguna vez me quisiste, o al menos, me tuviste algo de cariño o simplemente si aún te queda algo de corazón y sentimientos… Deja que me vaya, por favor.

Fuente: Voces.me

Aprenderás que solo se dan las buenas noches a quien te da los buenos días.

Que nadie te impone la felicidad y aún menos la tristeza, la primera es cuestión de actitud y de la segunda olvidémonos de ella. Que ser feliz también es irse o saber decir basta. Que no necesitas a nadie que no te quiera en su vida. Porque en algún lugar, existe una persona que está deseando ser tu todo, y te querrá con tus defectos y virtudes…  y si no existe, ya estás tú para quererte.

Que nadie merece tus lágrimas porque quien las merezca jamás te hará llorar. Que la vida es demasiado corta como para transitarla de puntillas. Por eso no cambies, no dejes de creer, de sentir e inténtalo de nuevo.

Te darás cuenta de que no todos los trenes te llevarán al destino que tú quieras, que algunas veces es mejor ir andando, pillar un bus o sencillamente mirar el paisaje y seguir esperando. Por eso, si te apetece olvídate del trayecto. Gírate y busca un choque inesperado porque puede ser que de esa casualidad salten chispas.

Aprenderás que no es lo mismo hacer el amor que follar. Que no es lo mismo amar que te quieran. Y que la mayoría de las veces pensamos mucho y sentimos poco. Que la felicidad, el cariño o la amistad deben estar acompañados con hechos, no con promesas. Al fin y al cabo por esos momentos estamos pagando con la moneda más cara que tenemos, nuestro tiempo. Que cada minuto cuenta, por eso importa con quien lo estamos compartiendo.

Y es que es mejor tener a alguien que quiera equivocarse con nosotros, que quiera aprender con nosotros a alguien que solo quiera contar aniversarios para maquillar la rutina del día a día.

Aprenderás que las dificultades preparan a persona comunes para destinos extraordinarios. Así que sueña. Nunca dejes de soñar. Nunca pienses que tus sueños son demasiado grandes.

Y es que mi abuela siempre decía, que los muertos reciben más flores que los vivos, porque el arrepentimiento es mucho más fuerte que el sentimiento de gratitud.

Por eso si vas a vivir, vive. Porque solo lo vamos a hacer una vez. Reflexiona sobre lo que hiciste mal. Repite los momentos con las personas que quieres y disfruta de ellas.

Y sobre todo, da las buenas noches a quien te da los buenos días.

Fuente: Voces.me

Querida Yo:

 

Posiblemente en estos momentos te sientas muy cansada, has cargado tanto peso sobre tus hombros que lentamente se vuelven frágiles. Quieres irte a un lugar lejano, donde no te encuentren, solo sean tus pensamientos y aquellos demonios internos, a los cuales últimamente se te han hecho difíciles de callar

Tranquila, porque entiendo cómo te sientes, pero no debes huir, ya te diré por qué.

Recuerdo mucho antes de que conocieras el amor, eras muy feliz, sonreías todo el tiempo y tenías una ternura increíble. Solías tener muchos amigos o al menos eso creías, pero conforme pasó el tiempo las máscaras cayeron de varios rostros, comenzaste a ver a los lobos vestidos de ovejas y te sentiste traicionada de muchas maneras. Te volviste desconfiada, eso sin mencionar lo helado de tus sentimientos que un día eran cálidos, te entiendo pero ese dolor será pasajero, era lo que hacía falta para poder crecer y convertirte en una mujer sabia.

 

Una y otra vez creíste estar sola, nadie era lo suficiente para lidiarte, porque no eran dignos para ti. Te golpeaste con algunos muros en el camino, sin embargo, aprendiste a levantarte, aunque doliera en lo más puro de nuestra alma. No te preocupes porque aprendiste a conocer la soledad, de hecho, te hiciste amiga de ella y así fue como volviste a conocerte a ti, a admirar tu belleza interna, y fue difícil, pero lo lograste.

 

Volviste a enamorarte de la persona más increíble, aquella que pensabas era imposible conocer, pero un día sin esperarlo se conocieron. Todo empezó como una amistad que con el tiempo se tornó un lazo especial, cuando por fin ambos expresaron su sentir, todo se volvió mágico, y lo sabes. Algunas personas no estarán de acuerdo, pero cuando te vean feliz, ya verás cómo te apoyarán y otras personas querrán destruir su espacio, no lo permitas y lucha hasta el final porque lo amas, porque el sin ti no se halla, tu sin él la magia se va. Cuídalo y entiéndelo más, se flexible porque a veces tu carácter lo hace sentir un poco mal, él te ama con todos tus defectos, pero bájale dos rayas, sabes de que hablo.

 

Conocerás gente asombrosa en el camino, serán piezas del rompecabezas de tu círculo social. Algunos amigos del pasado siguen ahí, fieles a ti, dispuestos a cubrirte las espaldas cuando lo necesites. Ellos te quieren mucho, piensa en ellos y deja a los del pasado enterrados. Ahora eres un poco más avispada, conoces mejor las intenciones del mundo, y si alguien no te agrada, déjalo pasar, quizás al final tengas algo en común con esa persona, pero si no, sigue tu camino, borrón y cuenta nueva.

 

No dejes de escribir, sé cuánto te apasiona dibujar letras sobre el papel, escribir historias, aunque lo veas lleno de obstáculos, pero lo vas a lograr. Cree en ti misma un poco, aleja esos pensamientos necios a la hora de dormir, tendrá sus frutos. Termina ese libro por fin, exactamente ir donde te da miedo es tu camino al éxito. Sé más atrevida, ¿qué importa el que dirán? Total, si no tenemos críticos no sabremos si lo hacemos bien, míralo como un club de fans. Deja de ser tan dura con tu aspecto, eres hermosa, dilo al espejo antes de irte a dormir, créetelo y abrázalo, te hará sentir mucho mejor.

 

Cuida a tu familia, así loca te quieren, confía en ellos. Sé que a veces tienes miedo a hacer cosas de las cuales no estén de acuerdo, y por eso te reservas mucho, pero aun así, están ahí para ti. Son quienes mejor te conocen, se están volviendo tus confidentes, la lealtad más pura que encontrarás. Pide perdón si hay que hacerlo, recuérdales lo mucho que los amas, abrázalos todos los días, porque uno puede llegar a faltar y no quiero lamentos. ¡Actúa ahora! Ya me lo agradecerás.

Te quiero mucho, aun estás en camino a crecer mucho y conocer. Cuando nos volvamos a encontrar una voz interna dirá “te lo dije”.

 

Atentamente, Yo del Futuro.

 

P.D: viaja más, te vas a enamorar de París, y no dejes de comprar maquillaje, acá también somos medio vanidosas. Besitos de Coco.

Fuente: www.adimvi.com

No lo busques, su ego se eleva hasta el cielo cada vez que lo haces. Si tú lo has dado todo, es tiempo de parar, ¡ten dignidad!; lamento ser tan cruda, pero no es justo verte tan vacía por no guardar nada para ti .

Ya limpia esas lágrimas, es momento de avanzar.
No revises sus redes sociales, ten fuerza de voluntad. No puedes seguir atormentándote por cosas sobre las que ya no tienes derecho. Si él hace o deshace, es su problema; deséale la mejor de las suertes y comienza a concentrarte en ti, lo mereces.
Ponte bonita, sal a caminar, proponte hacer todas aquellas cosas que has dejado pendientes: aprender un nuevo idioma, ejercitarte, descubrir algún talento artístico, leer, ver todas aquellas películas que él creía aburridas; dedícate tiempo, dedícate amor.
No, no lo necesitas. No lo necesitabas antes, no lo necesitarás ahora. Te necesitas a ti, fuerte y decidida. No te lances al olvido, no te abandones, porque nadie más podrá venir a rescatarte. No te cierres a todas las cosas hermosas que la vida ha preparado para ti, por alguien que jamás ha sabido lo que quiere.
¿Y si te olvida?, ¿y si encuentra a alguien más?, quizá ahora eso parezca demasiado desastroso, pero créeme, cuando logres encontrar tu paz, eso ni siquiera tendrá importancia en tu vida. No puedes seguir poniendo tu estado de ánimo en sus manos; no puedes permitir que alguien a quien no le importas, tenga control sobre tu vida.
Y cuando lo logres, te lo agradecerás. Pero eso no sucederá si no lo intentas, si no te armas de valor, si no comienzas a pensar en ti y dejas atrás todos esos miedos. Probablemente cuando él te vea tan tranquila, sentirá tentación de regresar, hay personas así de egoístas, pero ¿qué decisión tomarás?.
No lo busques, es momento de enamorarte de ti. Y cuando al fin lo logres, te darás cuenta de que no existe amor más grande ni valioso. Date una oportunidad.

Fuente: www.adimvi.com

Es flipante cómo la vida te pone a la gente en tu camino y cómo te la quita. Parecen cosas casuales, las cuales pasan así porque sí, pero yo creo que en realidad eso ya está escrito y pasa, o no, por ese motivo.

 

Cuando quitan a alguien de tu camino se nota .

Por mucho que no te hablases con esa persona o sí, hace que se distancie. Si no te hablas con él/ella y el destino en ese momento quería que estuvieras con esa persona hacía lo posible para que pasase y si no, hace lo posible para que no lo/la veas.

Me he dado cuenta tarde, pero si la vida quiere que estés al lado de alguien, tanto como pareja, amigo o incluso conocido, tarde o temprano terminará así.  A lo mejor no hoy, ni mañana, a lo mejor es en unos 5 años porque a lo mejor ni era el momento para que te juntases con esa persona, pero esta destinado, aunque tambien puede que sea un bache que te hayan puesto en el camino el cual  no tiene nada que ver con lo que pasará mas adelante.

 

 

 

Lo unico que hay que hacer es dejar que la vida fluya a sus anchas, va a acabar haciéndolo igual y va a juntarte con quien ha de juntarte en un final. No has retener nada, ya sea pensamiento o persona, así solo te harías mas daño, ya que nada va a acabar como tu quieres, sino como ha de acabar, alomejor te gusta o a lo mejor no, pero así acabará.

Fuente: www.adimvi.com

Nunca es demasiado tarde para brillar.

Muchas veces nos enfocamos en lo que quisiéramos ser y no en lo que somos. Nos vemos al espejo, y aunque unos lo nieguen, nos cuesta aceptar el reflejo.

 

Vamos por la vida buscando llenar vacíos, y muchas veces creemos que lo obtenemos con cosas momentáneas y personas temporales, cuando en realidad lo único que logramos es hacernos daño por dentro al no darnos cuenta que lo que realmente necesitamos para llenar ese vacío es encontrarnos a nosotros mismos.

 

Todos hemos pasado por cosas difíciles, y llega un punto donde dudamos tanto de nosotros mismos, que llegamos al grado de ignorar nuestro valor .

Y lo más irónico de esto es que siempre nos intentamos mostrar fuertes ante los demás mientras que por dentro nos cuestionamos una y otra vez, dejando que lo que vivimos nos derribe, aplastando nuestra autoestima. Y qué difícil es hablar de eso, del amor propio.

No la tenemos fácil, vivimos en un mundo donde los estereotipos están en la boca de todos, y si alguien se sale del contexto es tachado, juzgado y sobre todo discriminado. Valiente es el que va en contra de la sociedad porque su voz no dura lo suficiente y termina siendo callado.

 

Es cierto que muchas veces no somos nosotros mismos los que nos detenemos, sino lo que pensamos que somos y es obvio porque si no somos capaces de ver nuestra propia luz, ¿Quién lo hará? Y aprovechando que hago mención de esa “luz” quiero dejarte en claro que sí, eres un ser de luz y la única persona que determina la intensidad del brillo eres tú mismo, tienes el poder de plantarte en el momento más obscuro y alumbrar tu camino.

 

¿Cuántas veces nos hemos dejado opacar por complacer a los demás? Cometemos el error de rodearnos de personas que no ven esa luz que nos define e inconscientemente preferimos apagarla y así es como nos imponemos nuestros límites por miedo a ir mas allá de lo que todos estipulan.

 

Pero ¿Cómo se aprende a brillar?

 

La clave es darse cuenta que eres un ser de luz y que el único brillo que necesitas en tu vida es el que llevas dentro, porque eres tú el que lo provoca, no los demás. Brillas cuando aceptas que tu pasado no te define y te emocionas por lo que viene, porque confías en que todo será mejor, y así tienes el valor de deshacerte de todo lo que no te da paz ni estabilidad mental. Y sobre todo, brillas cuando sabes que no estás solo, sino que estás contigo mismo y valoras esos momentos.

 

Todo lleva su tiempo, no te presiones. Todos los días vives un constante cambio, nada es para siempre, atrévete a vivir ese proceso dispuesto a reconstruirte aprendiendo algo de cada caída que tengas en el camino, tomándola como una lección que te motive a fluir, dispuesto a conocer esa nueva versión de ti, apasionándote por lo que eres.

 

Aléjate de todos esos sentimientos de carencias y limitaciones cuando la falta de luz te ponga a prueba. Entiende que el amor no se encuentra en alguien externo, sino en no mismo. Eres tú contra el mundo, y una vez que aprendas a controlar esa luz interior, créeme que nunca dejarás que nadie la intente apagar.

 

Recuerda que no se brilla sin oscuridad, está bien estar mal. La vida se trata de ser valientes ante las cosas que te dejen exhausto como tus miedos, tus inseguridades y cicatrices. Pero siempre ten en claro que tu luz interna es más grande y que, como ser de luz, nunca es demasiado tarde para brillar.

Autora: Andrea Huelga

No dejes que los años pasen sin intentar ser feliz, porque hay tanta gente que respira pero no vive, por miedo al que dirá la gente, por hacer siempre lo mismo, por la rutina, sin ninguna emoción. Ámate un poquito más, hermosa, tú eres la única dueña de tu tiempo y tu felicidad .

Haz lo que te haga feliz, acércate a quien te haga sonreír, olvídate de los que te hicieron llorar, y disfruta… que eso es vivir.

Tu paz es más importante que volverte loca tratando de entender el porqué algo pasó de la manera en que pasó. Suelta eso y descansa. Porque a veces no se trata de entender, sino de aceptar… Que nadie te quite esa bella sonrisa mujer, tu amor no es para cualquiera ni tus labios son objetos de deseos pasajeros, vive la vida con quien te de vida, y recuerda que siempre vas a ser lo mejor para quien realmente te ama. Enamórate de tí misma primero. No te hace vanidosa ni egoísta. Te hace indestructible….

Fuente: www.adimvi.com

Que sí, que duele. Que la vida a veces duele. Qué pasan cosas inesperadas que acuchillan nuestro corazón. Que sangra. Que poco a poco para. Que supura, pero que de nuevo se cura. Que queda cicatriz. Y que se necesita tiempo. Sí, TIEMPO.

Que sí, que duele. Que la vida a veces duele. Que así, de repente, sin preguntarnos, sin avisarnos, nos sorprende con amargura, nos quita la dulzura de compartir con alguien nuestros días, de obligarnos a despedirnos antes de lo previsto, de redirigir el rumbo de nuestras vidas, de mantener el norte en la aparente deriva del sufrimiento.

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Imagen de Laura Tuero

Que sí, que la vida a veces duele. Que así de repente nos hace conocer un dolor para el que no sabemos que armas usar. Que nos deja con la mente aturdida y la incomprensión alimentando nuestro día. Que nos quita una pieza clave del puzzle, pero que nos anima a que sigamos, a que aceptemos, a que expresemos y reubiquemos todo eso que tanto nuestra mente como nuestro corazón están debatiendo.

Cada golpe que la vida nos da, cada pulso que nos toca pelear, cada obstáculo que tenemos que saltar, necesita tanto su tiempo de entrenamiento –experiencia- como su tiempo de recuperación. Si calientas antes de hacer ejercicio, estarás previniendo lesiones. Contra más entrenes, mejor afrontarás los partidos.

Tenemos muchos entrenadores en nuestra vida, empezando por los padres -seleccionadores por excelencia-, continuando por demás familia y amigos, y siguiendo por profesionales como los médicos, maestros y los psicólogos. Todos ellos nos dan consejos, pautas y ejemplo de cómo prevenir el problema, disminuir su impacto una vez llega y cómo afrontarlo cuando este crezca. Pero el que sale a la cancha ERES TÚ. No debes olvidarlo.

Que sí, que también, que la vida quiere que sigas, que una vez caigas, aproveches a mirar las estrellas y después te levantes. Que por ello te da oportunidades para poner en práctica todo lo entrenado. Que habrá días que estarás implacable y te saldrá todo rodado, y habrá días que “no des ni una”. Aunque déjame decirte que ese dicho está mal dicho. Siempre se da una, ¿y si lo cambiamos por el de “algo siempre se aprende”Sí, la vida se parece más a esto.

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Foto: Asociación Afacu.

Que sí, que la vida a veces duele. Pero que nos regala tiempo. Que lo necesitamos. Que las prisas no son buenas cuando se trata de cerrar heridas, de rehabilitar el corazón y entrenar la mente.

Que sí, que puede pillarnos desprevenidos, con más o menos horas de entrenamiento, con más o menos partidos jugados –no importa si perdidos o ganados-. Pero que te da igual, porque tienes potencial para amortiguar cualquier derrota y volver a calzarte las botas.

Que no, que no llegaste a ser quien eres hoy con prisas. Que tardaste 9 meses en asomarte, 12 en decir tu primera palabra y  unos 60 en comprender el concepto de ironía, y aún más las de la vida. Así que DATE TIEMPO, cada golpe es diferente, aunque tu cada vez puedes ser más fuerte. Que con un poco de esfuerzo, “no hay herida que no cure el tiempo” aunque la cicatriz tatúe tu cuerpo.

Que no, que no podemos controlarlo todo pero que tampoco hace falta. Que si así fuese no existiría la magia. Que la incertidumbre tiene su lado dulce y la falta de control forma parte del bienestar, aunque te cueste verlo. ¿Te imaginas saber de antemano todo lo que va a ocurrir? ¿En serio te gustaría privarte de esa maravillosa capacidad de sorprenderte? No lo creo. No lo quieras. Acepta que no tenemos el control sobre todas las cosas, pero sí tienes el control del impacto de éstas en tu vida.

Que sí, que duele. Y debes permitirte sentirlo porque la vida también es esto…

“Continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo”.*

la mirada de tu sonrisa

Y…en estos momentos, cuando la vida regala amargura y el cielo se nubla, es cuando “me acuerdo de esos días donde la vida era otra cosa”**, y me prometo que cuando las cosas vayan mejor, no me quejaré apenas pero sí a alegrías y jamás olvidaré el gran valor de esas pequeñas grandes cosas que hay en mi vida. Las que cuentan. Las que suman. Las que nos bastan. Las que siempre están.

Fuente: lamiradadetusonrisa.com/

Eres una droga de la que no puedo desengancharme.

Una amiga me dijo que estar con alguien que te quiere significa que con él las cosas son fáciles. Que cuando tienes un problema te ayuda a solucionarlo y que siempre hace que todo parezca menos difícil de lo que es.

Tiene razón, el amor debería ser eso, estar con la persona que quieres sin más complicaciones; que demasiadas tiene la vida. Pero, aún así, me empeño en estar contigo, con la persona con la que todo es complicado, y ni siquiera veo la manera de hacerlo más sencillo. Y eso es agotador.

Eres una droga de la que no puedo desengancharme. Sé que no es bueno para mí estar contigo pero, aún así, los momentos de felicidad que duran el tiempo que estoy a tu lado son los que hacen que no pueda dejarlo, que no pueda ni siquiera intentarlo.

Cada semana jugamos a la ruleta rusa: ¿Hoy querrás verme? ¿Hoy te acordarás de escribirme? ¿Contestarás a mis mensajes? ¿Te apetecerá quedar conmigo? ¿Cumplirás tus promesas y tendremos la cita que prometiste? Y según van surgiendo las respuestas me doy cuenta de que el juego está amañado. La pistola solo está cargada cuando juego yo, y en cada uno de los disparos me destrozas emocionalmente.

No hago planes, dejando un hueco siempre en la agenda para ti, para que cuando tú quieras verme no sea yo la que impida que estemos juntos. Porque ese subidón de adrenalina que me supone cada segundo que paso contigo…

Siempre trato de estar perfecta para ti, de que nada pueda fallar, de no decirte nunca que no, ni de hacer algo que pueda hacer que te alejes pero, aún así, no consigo que estés todo lo cerca que necesito.

Pero esta montaña rusa emocional empieza a cansarme. Llevo tanto tiempo montada en ella que ya no puedo disfrutar del viaje tanto como antes, porque solo pienso en que caeremos y todo volverá otra vez al mismo punto.

Y cuando más cansada estoy, vibra el teléfono. Eres tú diciéndome que sientes no haberme visto en todo el fin de semana, pero que podemos vernos hoy.

Y como si de repente tuviera un ataque de amnesia temporal te digo que sí, y olvido todo lo anterior.

No tengo ni idea de qué hay en tu cabeza, probablemente ni siquiera te hayas dado cuenta de que llevo meses ilusionándome, rompiéndome las ilusiones y volviendo a reconstruirlas con cada mensaje, llamada o cita. Y siento que cada vez que lo hago, voy perdiendo piezas, y el puzle ya no queda tan bonito como la primera vez. Cada lágrima derramada por ti ha hecho que hayan quedado cicatrices y esto ya no brilla tanto como antes.

Algún día cambiarás o algún día encontraré el valor para alejarme de ti, para cumplir lo de mejor sola que mal acompañada, para darme la oportunidad de superarte, para decirle a mi corazón que no se puede conformar con las migajas de tu amor, que merece ser el plan A por primera vez.

 

Pero ese día aún no ha llegado, y volveré a arreglarme pensando en gustarte, a ilusionarme con verte y a pensar que esta vez será todo distinto…

Fuente: Voces.me