Pretender volar, es el sueño que todos tenemos.  Es la sensación que siempre nos ha guiado para conseguir nuestra libertad.  Es la emoción que guía a nuestro cuerpo a subir más alto cada vez, cuando nos damos cuenta de que estamos demasiado atados a una realidad que queremos dejar atrás.

Todos tenemos cadenas que romper 

Tener cadenas es la condición que vivimos día a día.  Todos las tenemos.  Nacemos en un país, dentro de una familia, la sociedad nos transmite sus valores.  Nadie nos vemos libres de estos condicionantes.  Pero hemos nacido para volar.  Y por esto entiendo, que hemos nacido para vivir nuestra propia vida.  Hemos nacido para poder escoger, y en esta sensación, si podemos volar y crear las herramientas necesarias para poder hacerlo. Pero es necesario vivir una vida con optimismo y felicidad. 

 

¿Como rompemos nuestra cadenas? 

Primero y muy importante es que la libertad es una emoción interior.  Si reconocemos nuestros pensamientos limitantes como informaciones que nos han llegado del exterior y que tenemos todo el derecho a actualizar, si así lo queremos, tenemos la partida ganada.   Y hemos nacido para triunfar.  

Imagina que no sabes nadar porque te dijeron que nadar puede ser muy peligroso pero en este momento sales con personas que disfrutan yendo a la playa o a la piscina, y tu te quedas siempre tomando el sol, porque no te atreves a bañarte…  es muy peligroso (pero ves que a tus amigos no les sucede nada malo) y que están disfrutando.

Cuatro pasos para romper cadenas 

Si quieres participar tendrás que pasar:

De un pensamiento totalitario a un pensamiento real:  nadar puede ser peligroso, pero no siempre.

Por reconocer que no sabes nadar, igual… te da cierta vergüenza.

Por aprender a nadar

Por sentirte bien, aunque estés desobedeciendo a quien te ordenó: “no nades, es muy peligroso”

Este ejemplo es muy simple, y la vida también.  Muchas de nuestra cadenas se van disolviendo cuando nos damos cuenta de que, este esquema de cuatro pasos, somos libres para utilizarlo en cualquier situación que se nos presente como limitadora.   

 

¿El límite está en el cielo? 

Si, el límite está en el cielo pero con los pies en la tierra.  No nos podemos dejar guiar solo por la emoción de libertad, también disponemos de nuestro entendimiento.

Ícaro, voló y se emocionó  tanto con su vuelo que se olvidó de la prudencia.  Y la prudencia no es sinónimo de cadena, es percibirnos en la realidad.  Es conocer y reconocer (más íntimo que conocer) nuestras posibilidades para día a día hacerlas “más grandes” .  El amor por nosotros.  Nuestra autoestima, rompe cadenas.

 

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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