Ya me cansé de seguir llorando por ti. Ni una lágrima más caerá de estos ojos cansados de llover sobre mojado. Aunque duelas, aunque sigas haciendo daño, no permitiré que toda mi vida siga temblando también por ti. Ya no más. He llegado al límite de todo lo que te podía perdonar.

Ahora, vete. Vete y no vuelvas a llamar a mi puerta. Maldito el día en que te dejé entrar y maldito el momento en que no fui capaz de ver que de los errores nunca nacía nada bueno. Viste que algo dolía y, en lugar de aprender de ello, lo ignoraste para seguir en tu mundo, sin importar lo más mínimo cómo me hacías sentir.

Y ahora digo: “basta”. Créeme que este adiós es definitivo. Has agotado mi paciencia y mi cariño, no hay amor alguno que pueda soportar el dolor de todas las heridas que has ido dejando a tu paso.

Ahora me toca volver a ser feliz, sin ti. Volver a encontrarme entre los escombros de todo lo que has destruido. Y, lo juro, lo conseguiré. Volveré más fuerte que antes, sin miedo a amar de nuevo. No te mereces que limite mi vida por ninguna de tus heridas. Sé que hay alguien que me querrá sin dolor en alguna parte y prometo darle lo mismo que te di a ti, o más incluso.

Hasta entonces, conmigo es suficiente. Me tengo a mí para quererme todo lo que no has sabido quererme tú.

Adiós.

 

Fuente: Porescribir.com

Alejandro Ordoñez

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Laura
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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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