Os encontrasteis, de casualidad. No lo buscabas. Hacía tiempo que habías dejado de buscarlo.

Es un día de verano. Te levantas por la mañana con la misma sensación de vacío que lleva persiguiéndote desde hace unos meses. Miras a la cama y deseas que estuviese ahíl, pero ya no está. Hace tiempo que dejó de estarlo. Solo dejó un recuerdo en tu mente que no se va por mucho que te lo propongas. Sigue ahí, intacto, y te lo recuerda cada vez que puede. Cada detalle de tu habitación, de tu cama.

La nevera vacia. Bajas con un moño y unos pantalones a tomarte un café. Delante de ti hay un chico. Le miras y te sonríe. Haces un gesto como de querer sonreír. Debe ser la sonrisa más forzada que ha visto nunca.

Se acerca y todo se tuerce, quizás torcer no es la palabra, pero da una vuelta a lo que ha sido tu vida en el último año. Y no sabes si eso será bueno.

Miradas, un café, otro. Risas contagiosas. Solo es eso, piensas en ese momento

¿O quizás puede ser algo más? Dicen que el amor no puede buscarse, que llega cuando menos te lo esperas. Y cuando llega, puede ser esa persona que tanto tiempo llevabas buscando. Y odias que llegue en ese momento. Ahora no estas preparada. No te ha dado tiempo a prepararte.

Para él, en cambio, llegas en el momento adecuado. Eres esa persona que estaba esperando y está listo para abrirse a ti, compartir contigo sus sueños, lo que le motiva, lo que espera de la vida. Está preparado para compartir su vida con alguien, contigo.

Y eso te asusta. No te asusta, te aterroriza.

Fuente: hifeelings.com

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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