Querido amor:

Escribo sólo para decirte que sigo aquí plantada, en el mismo lugar dónde me dejaste. Al principio la sensación de oscuridad y presión de la tierra sobre mí era insoportable, ¡yo era una semilla tan pequeña! Casi no podía respirar y el dolor me tenía paralizada. Intenté llamarte y buscarte pero no tuve respuesta. Tu silencio me pareció el peor de los castigos y más aún, sin saber por qué lo recibí.

Escribo sólo para decirte que de repente ya no tenía miedo, ni sensación de soledad y sí una necesidad imperiosa de sacudirme de furia y rabia, ¿por qué me dejaste allí, así, sin más? Entonces, desde la impotencia, ocurrió algo extraño… ¡me moví! Pensaba que las semillas no podían moverse. Además empezaron a brotarme brazos y piernas y comencé a crecer y de ahí pude obtener algún alimento.

Escribo sólo para decirte que aunque me había acostumbrado a tu silencio mantenía la esperanza de que volvieras, al menos, para darme una explicación. Pero un día la perdí, dejé de sentir que eso fuera posible entonces… lloré día y noche, comencé a aceptar que ya no volverías, y sin darme cuenta todas esas lágrimas me regaron y limpiaron algo de la tierra que me envolvía y crecí…

Escribo sólo para decirte que seguí creciendo sin parar hasta que de repente un día… ¡vi la luz! No me podía creer que todo aquello lo hubiera hecho sola con todo lo que llevaba en las entrañas… ¡Wow! El sol me calentó hasta el último rincón de mi corazón… espera… ¿corazón? Entonces me di cuenta de que hacía tiempo no recordaba como era su latido y la cantidad de amor que desprendía… gracias a ti y a tu silencio había vuelto a escucharlo…

 

Fuente: www.labrujuladelcuidador.com

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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