Hundida entre las cuatro paredes de mi habitación, apoyada en una almohada llena de lágrimas, me doy cuenta de que no te merezco. Mejor dicho, tú no me mereces a mí. No mereces a nadie que te quiera, porque tú no sabes querer.

Estas acostumbrado a que te lo den todo hecho, a ser el que elige y, cariño, la vida no puede ser así. La vida no es fácil. Hay que saber cuándo parar y bajarse del tren a descansar. Hoy me he decidido a bajarme del tren que de vez en cuando hace una parada en tu estación. Aquella en la que yo me sentaba a esperar días enteros hasta que tú te dignabas a aparecer. Y, ¿sabes qué?, nadie merece esperar por nadie, y mucho menos ser su segunda opción. Por eso mismo, nunca volveré a aparecer por allí, nunca volveré a aquel mar de decepciones.

Aquella chica que tenías cuando a ti te interesaba, ya se ha ido. No quiere saber nada más de ti. Se ha cansado. Se ha cansado de tu juego a dos bandas, de tu palabrería, de ser la “otra”. Esa con la que no pasas tiempo, con la  que te tienes que ver a escondidas. A la que no llevas a cenar, ni al parque. A la que no le hablas todos los días, sino simplemente cuando te interesa o te entra el calentón. A la que no esperas después del trabajo.

Me gustaban tus besos, y  me siguen gustado, para qué negarlo. Y probablemente los mantendré como un bonito recuerdo. Pero ya no volveré a probarlos, no necesito de ningunos labios compartidos. Lo único que necesito son unos labios a los que les apetezcan nada más que los míos, que mueran por besarme y curar mis cicatrices. Esas que tú mismo abriste con tantas mentiras, contradicciones y palabras vacías.

Por fin me he decidido a ser feliz, por mi cuenta, sin ti. A partir de ahora pensaré solo en mí, y dejaré de planear un futuro junto a ti.

Nunca te he pedido nada pero por primera vez, te pediré una cosa: No vuelvas, no hagas lo que siempre haces cuando sabes que me estás perdiendo. No me vengas con más mentiras pretendiendo que te crea, haciéndome creer que algún día seremos felices. Solo te pido que si alguna vez me quisiste, o al menos, me tuviste algo de cariño o simplemente si aún te queda algo de corazón y sentimientos… Deja que me vaya, por favor.

Fuente: Voces.me

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Laura
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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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