“Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una lengua; es porque deben mirar y oír dos veces antes de hablar” Madame de Sévigné.

La costumbre de “hablar mal ” o inventar cosas de los demás, está tan arraigada en nuestras vidas hoy en día,  que por desgracia no nos damos cuenta de la forma en la que puede dañar la vida de todos: del que critica, del que es criticado, e incluso de aquel que escucha  las críticas de los otros.


Hay personas que, de manera malintencionada y sin ningún tipo de criterio, dan su opinión sobre cualquier circunstancia aunque nadie se la haya pedido.O incluso pueden llegar a inventar historias enteras en base a sus propias suposiciones.

El objetivo de estas críticas enmascaradas es hacer daño, menospreciar y disfrutar con la preocupación ajena.

La gente que hace esto ,suele tener tan baja su autoestima que no logran aceptarse a sí mismos ni a los demás. Esto explica su facilidad para juzgar y poner etiquetas, lo cual solo refleja la realidad de cómo se sienten y su capacidad para proyectar sus propias dificultades emocionales.

Yo siempre he creído que la razón principal por la que la gente siente la necesidad de hablar mal de los demás o inventar historias paralelas, es porque se sienten mejor con sus propias inseguridades. Por lo general, buscan los fallos y los errores de los demás para hacer comentarios en un intento de ocultar, quitar el enfoque o incluso dejar de pensar en sus propios defectos.

Un chisme tiene como base una serie de mentiras o exageraciones que tal vez lleguen a perjudicar a una o varias personas ,dependiendo de la intención de quien lo genere.

El que critica/inventa/ cotillea hace daño a tres personas: a él mismo, al que escucha sin desmentir y a la persona de quien se murmura. Y ese daño puede ser a veces irrevocable.

Como no, también es importante hablar de la otra cara de la moneda: la persona que es criticada. En teoría, todos debemos ser completamente inmunes a las críticas. Después de todo, lo que una persona dice de nosotros es la realidad de esa persona, y no la nuestra. Nadie sabe lo que pasa en la vida de otra persona, tanto las alegrías y momentos de felicidad como las luchas y superaciones de momentos complicados.

No permitas que las opiniones/chismes/criticas  de los demás influyan negativamente en tu vida diaria. Es muy importante reforzarse y desarrollar tu autoestima y confianza en ti mismo, y tu fortaleza para poder enfrentar los chismes/críticas. A  menudo es difícil de hacer, pero la clave para lograrlo está en el auto-conocimiento.


Si eres feliz contigo mismo, si tienes fuertes valores en los que crees, si sabes cómo valorar lo que tienes en la vida, en lugar de enfocarte en lo que no tienes, podrás vivir ajeno a los comentarios de los demás, no te afectarán.

Las personas llenas de energía negativa, sólo saben quejarse de la vida, se quejan de todos los eventos, incluso de los felices, y hablan mal de los demás siempre que tienen una mínima oportunidad.

Estas energías son contagiosas, por lo que es mejor mantenerte alejado de ese tipo de personas. Acércate a personas felices con un estado de ánimo optimista, que puedan ver el lado positivo de la vida.

Las personas felices están demasiado preocupadas con ellos mismos y con su bienestar personal como para perder el tiempo hablando mal de los demás. Busca inspiración en ellas.

Dedica tu tiempo, tus pensamientos y tus palabras a la persona que más te importa en tu vida: tu mismo! Mantén tu enfoque en ser la mejor versión posible de ti mismo, trabajando tus inseguridades y prejuicios y sin compararte con los demás, y sobre todo, sin perder tiempo con comentarios y observaciones malintencionadas que  suelen provenir de personas que menosprecian al resto para tapar los vestigios de su baja autoestima.

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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