Miro atrás y no consigo descubrir en qué momento perdí la ilusión. Cuándo exactamente los te quiero perdieron su frecuencia y su intensidad. A partir de qué instante las buenas noches cariño se conviertieron en una frase rutinaria.

Tal vez no fuese cosa de un instante. Tal vez fue sucediendo poco a poco, como los granitos que caen lentamente en un reloj de arena. Tal vez teníamos fecha de caducidad desde el principio.

Y sin embargo ahora, que hemos tomado la gran decisión, que nos hemos distanciado y que debería verlo todo más claro, no consigo encontrar los defectos que me hicieron plantearme esta relación. Y las dudas me corroen. Y despierto en llantos al pensar que esto ha sucedido. Que no hay marcha atrás. Esta vez no.

Y me doy cuenta de que ya no sé estar sola. Que tantos años malacostumbrada a tu cariño incondicional me han hecho débil y vulnerable. Que el reflejo de aquella chica fuerte e independiente tal vez era algo efímero provocado por la emoción de una nueva experiencia. Que de vuelta a la realidad ese lionheart se ha desvanecido.

Y caigo en la trampa. Y te llamo. Y quedamos. Por un momento me vuelvo a sentir querida y protegida. Una parte de mí está convencida que eres el hombre de mi vida y que no voy a encontrar a nadie que me haga sentir igual. Y la otra parte se lo cree y se viene abajo.

Fuente: loqueteestabacontando.wordpress.com

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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