Puede que un día decidas volver a buscarme al lugar en el que solía esperarte. Que pienses que seguiré allí mirando las estrellas, gastando deseos en ti mientras la vida pasa y solo puedo pensar en que vuelvas.

Puede que creas que mi vida sin ti es peor y que por eso seguiré anclado a ti eternamente, al recuerdo de un pasado que solo engaña. Ni yo fui tan feliz, ni tú tan buena. Ahora lo veo. El tiempo y la soledad suelen ser buenos compañeros para pensar, para dar respuestas a tantas preguntas que dejamos atrás.

El día que decidiste decir adiós fue, posiblemente, uno de los más duros de mi vida. Y sí que te esperé, no te voy a engañar. Esperé mucho más de lo que me gustaría admitir y, aunque sí me arrepiento del tiempo perdido, sé que cada minuto de olvido mereció la pena. Fueron las armas para superarte, para aceptar la herida y abandonar, al fin, aquel lugar en el que fuimos felices una vez.

Por eso te escribo todo esto, para que lo leas el día en que vuelvas a buscarme, si es que alguna vez lo haces. Ya no estoy allí, ni en ninguna parte. No para ti. Se nos acabó el amor y no merece la pena volver a sufrir por un pasado que ambos ya hemos conseguido superar. Te aseguro que para mí no ha sido nada fácil y no pienso volver a pasar por todo aquello.

No dejemos que las cicatrices se abran de nuevo. Fue bonito, al menos una gran parte, y de eso no me arrepiento. Pero ya está. Éstas serán las últimas líneas que te escriba y, espero, entiendas que nada hay para ti allí dónde un día decidiste decir adiós.

 

Fuente: Alejandro Ordoñez

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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