Hay que llorar. Cada vez que nos provoque.  Sus efectos son más beneficios de lo que creemos y por ello, debemos dejar de reprimirlas. Cuando quieren llegar, hay que abrirles camino.

Las lágrimas tienen muchas funciones: en el aspecto fisiológico, limpiar al ojo de impurezas, protegerlo de lo que lo lastima o irrita, en el aspecto social, llamar la atención y generar compasión.

Además, lo increíble de llorar es que tiene un efecto analgésico y paliativo ante el dolor.  Al llorar, despojamos   cloruro de potasio y mangnesioo, endorfinas, prolactina, adenocorticotropina y leucina-encefalina (un analgésico natural).

La locura.

Además, si tenemos una alegría o emoción muy grande, lloramos para equilibrarnos: la alegría puede ser interpretada como extrema y el cuerpo necesitará regularse.

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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