Me miro en el espejo por octava vez en 10 minutos.

Seguro que esta vez cambia de opinión. Me arreglo el pelo, ultimo toque de labios. Perfume. Cojo el bolso y me voy con la esperanza de que esta vez consiga el SI que llevo esperando tanto tiempo.

Como las últimas veces, estos dos últimos años, me he prometido mil y una veces que no volveré a caer. Esta vez no, me repito cientos de veces intentando convencerme sabiendo que no lo voy a conseguir porque en cuanto recibo su mensaje vuelo a donde está. Y él lo sabe.


Y como las últimas veces estos dos últimos años, la cita acaba en sexo, pero nada más. No hay abrazos, no hay cariño, no hay complicidad De nuevo recibo un eres mi amiga y no estoy preparado para darte más.

Y una vez más mi autoestima cae en picado porque no entiendo, no se, no acepto su NO.

Me pregunto, lloro, me enfado, me odio , no me gusta lo que veo en el espejo…

Y que es eso que no le gusta…. Porque esa mujer que me mira con tristeza desde el otro lado del espejo no consigue conquistar al hombre que le gusta?


Que me falta? Me faltará un conversación más brillante? Ser más liberal? Quizás no perseguirle tanto? O necesita que me preocupe más por él? No seré divertida? Quizás un poco seria?

Y así, continuo cada día hasta que no queda ni la sombra de la mujer alegre positiva y optimista que yo era, porque la persona que yo quiero , no me quiere.

Supongo que más de uno se sentirá identificado con esta situación. Difícil situación.

Situación que me costó asimilar muchos años.
Hasta que entendí varios puntos y mi vida dio un giro radical desde entonces. Eso si, es imprescindible querer cambiar con cada átomo de tu ser, porque como te queden dudas, te quede un mínimo resquicio de esperanza de que “cambie de Opinión” o bases este cambio en la ilusión de que “ esa persona note un cambio” ya os informo que no. No funciona.

Menudas ostias me he dado yo hasta que entendí este punto. El cambio tenía que ser por y para mí y mirando por y para mí. No en base a nada ni nadie más

Me costó muchas lágrimas, pero llego un día en el que entendí que yo vengo completa de fábrica. No me falta ninguna pieza, no hay ningún defecto en mí.

Tengo mis virtudes, tengo mis defectos como todo el mundo, y por supuesto no puedo gustarle a todo el mundo.

Aprendí a estar sola. A valorar mi compañía. Empecé a dar paseos sola, empecé a leer mucho, a llevar mi propio diario. Aprendí primero a tolerar, y después a querer, a la mujer que me miraba desde el otro lado del espejo.

Aprendí a no esperar una llamada, un mensaje, y mucho menos a salir corriendo cada vez que los recibía.

Por supuesto fue un proceso que llevó su tiempo. Tuve mis recaídas. Pero cada una de las veces que caí, me levanté teniendo siempre muy claro cuál era mi objetivo.

Hasta que poco a poco, un dia me descubrí no mirando el móvil cada segundo. No mirando la última conexión de esa persona. No espiando sus redes sociales para reconcomerme por lo que hacia o dejaba de hacer.

Un día, me levanté y la mujer que me miraba detrás del espejo, ya no llevaba una pesada carga en sus hombros, ya no parecía tan cansada, y de pronto ya no tenia tantos defectos ni era tan espantosa. Era agradable, tenia una sonrisa bonita, y merecía todo el amor del mundo.

Ese día me “curé” y empecé a entender que las cosas son como son y no como me gustaría que fueran. Y que todo el mundo puede hacer sus elecciones libremente, incluida yo. Y que mi elección desde ese día no iba a ser  la “ amiga en la cama de nadie,” porque cuando hay sentimientos es muy dificil contentarse con eso,  ni mucho menos andar rogando por el amor de una persona.

Porque no eres un objeto que deba venderse. No tienes que vender tus cualidades. Eres lo que eres, hermoso e imperfecto, a algunos gustarás, a otros no, al igual que a ti te gustaran unas personas y otras no.

Pero cuando no te quieran, no negocies. No hay negocio en ti. O te quieren, no te quieren.

Pero no aceptes migajas

Aprende a retirarte con dignidad y valora tu compañía de tal modo que la elección de tu pareja se base en eso , una elección y no es una necesidad que hasta consiga anularte como persona.

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

5 Comments

  1. A veces lo que falta es confianza y para todas esas personas que le cueste conseguirlo, os aconsejo seguir ayuda que nunca está mal, a veces es necesario un psicólogo porque ayuda a entendernos y abrir nuestra mente. Por lo menos para no continuar siendo presas de ese espejo.

  2. Como te entiendo….asi mismo me encuentro. Porque yo no?? Esa es mi pregunta. Imagino que algun dia entenderé y tendré fuerzas para hacer lo que dices…mientras me siento mas bajo que cero..un saludo!!

  3. Muy bonito y muy bien explicado..!! Pero hasta cuando esa montaña rusa de subir y bajar sentimientos.. Cuando es el momento en el que decides parar??

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