Nunca es demasiado tarde para brillar.

Muchas veces nos enfocamos en lo que quisiéramos ser y no en lo que somos. Nos vemos al espejo, y aunque unos lo nieguen, nos cuesta aceptar el reflejo.

 

Vamos por la vida buscando llenar vacíos, y muchas veces creemos que lo obtenemos con cosas momentáneas y personas temporales, cuando en realidad lo único que logramos es hacernos daño por dentro al no darnos cuenta que lo que realmente necesitamos para llenar ese vacío es encontrarnos a nosotros mismos.

 

Todos hemos pasado por cosas difíciles, y llega un punto donde dudamos tanto de nosotros mismos, que llegamos al grado de ignorar nuestro valor .

Y lo más irónico de esto es que siempre nos intentamos mostrar fuertes ante los demás mientras que por dentro nos cuestionamos una y otra vez, dejando que lo que vivimos nos derribe, aplastando nuestra autoestima. Y qué difícil es hablar de eso, del amor propio.

No la tenemos fácil, vivimos en un mundo donde los estereotipos están en la boca de todos, y si alguien se sale del contexto es tachado, juzgado y sobre todo discriminado. Valiente es el que va en contra de la sociedad porque su voz no dura lo suficiente y termina siendo callado.

 

Es cierto que muchas veces no somos nosotros mismos los que nos detenemos, sino lo que pensamos que somos y es obvio porque si no somos capaces de ver nuestra propia luz, ¿Quién lo hará? Y aprovechando que hago mención de esa “luz” quiero dejarte en claro que sí, eres un ser de luz y la única persona que determina la intensidad del brillo eres tú mismo, tienes el poder de plantarte en el momento más obscuro y alumbrar tu camino.

 

¿Cuántas veces nos hemos dejado opacar por complacer a los demás? Cometemos el error de rodearnos de personas que no ven esa luz que nos define e inconscientemente preferimos apagarla y así es como nos imponemos nuestros límites por miedo a ir mas allá de lo que todos estipulan.

 

Pero ¿Cómo se aprende a brillar?

 

La clave es darse cuenta que eres un ser de luz y que el único brillo que necesitas en tu vida es el que llevas dentro, porque eres tú el que lo provoca, no los demás. Brillas cuando aceptas que tu pasado no te define y te emocionas por lo que viene, porque confías en que todo será mejor, y así tienes el valor de deshacerte de todo lo que no te da paz ni estabilidad mental. Y sobre todo, brillas cuando sabes que no estás solo, sino que estás contigo mismo y valoras esos momentos.

 

Todo lleva su tiempo, no te presiones. Todos los días vives un constante cambio, nada es para siempre, atrévete a vivir ese proceso dispuesto a reconstruirte aprendiendo algo de cada caída que tengas en el camino, tomándola como una lección que te motive a fluir, dispuesto a conocer esa nueva versión de ti, apasionándote por lo que eres.

 

Aléjate de todos esos sentimientos de carencias y limitaciones cuando la falta de luz te ponga a prueba. Entiende que el amor no se encuentra en alguien externo, sino en no mismo. Eres tú contra el mundo, y una vez que aprendas a controlar esa luz interior, créeme que nunca dejarás que nadie la intente apagar.

 

Recuerda que no se brilla sin oscuridad, está bien estar mal. La vida se trata de ser valientes ante las cosas que te dejen exhausto como tus miedos, tus inseguridades y cicatrices. Pero siempre ten en claro que tu luz interna es más grande y que, como ser de luz, nunca es demasiado tarde para brillar.

Autora: Andrea Huelga

COMPÁRTELO CON TUS AMIGOS:

Quizás te interese:

Laura
Author

Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

Escribe un comentario

dos × dos =