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corazon cemento

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Busco en Google si existe una definición para ‘corazón de cemento’.

Pero no la encuentro.

Acabo de estar con uno de ellos. He estado con decenas de ellos. Les miro a los ojos y, aunque al principio me cuesta, ninguno se me escapa. Es una habilidad que uno desarrolla con el tiempo, porque aunque te topas con cientos de personas, algunas -no pocas- son capaces de llegar a desconcertar cualquier sensibilidad humana.  Si tuviésemos que buscar un símil que les definiera bien, serían como esa manzana podrida que uno no sabe que acabará pudriendo a los demás y que, sin embargo, no logra tirarla para salvar al resto. 

Y cuando digo ‘al resto’, digo también a uno mismo.

Porque justamente eso es lo que nos pasa con las personas que tienen un corazón cemento.

Lo cierto es que si lo piensas, acojona. Cómo puede ser que alguien no sienta ni padezca el mas mínimo estimulo ante el dolor de los demás. Cómo puede ser que tengas el corazón roto en cien mil pedazos distintos y al puto corazón cemento se la sude tanto. Una cosa es ser implacable y otra bien distinta es carecer de empatía.Quizás es que nos gusta pensar que la virtud está en el equilibrio, aplicando a nuestro modo la filosofía china del yin y el yang, creer que aunque haya oscilaciones, nadie puede ser extremadamente frío. Error. Este tipo de personas no solo existen, sino que además, vivimos rodeados de ellas sin percatarnos de su existencia.

 

Lo paradójico, es que hablando de relaciones podemos extrapolar este problema a todas sus índoles, también en lo que se refiere a lo sentimental. Corazones cemento, corazones de piedra, corazones muro. Cómo es posible que una persona que te quiere y que comparte su tiempo contigo, algo irrecuperable, pueda utilizarte y exprimirte para obtener todo aquello que le resulta necesario para conseguir sus objetivos o paliar sus necesidades. No le importamos, ni tú, ni yo, ni nadie, a este tipo de individuos. Se caracterizan por ser apáticos, insensibles e indiferentes, con una fachada principal arrolladora y excesivamente amable y simpática, pero que no deja de ser una capa de laca de uñas sin secar, cuando tenemos mas roce del necesario acabamos manchados del veneno que envuelve sus corazones.

Si tenemos la mala suerte de tropezar con alguien cuyo corazón es más duro que el cemento, huyamos lo mas rápido y veloces posible. No hay nada que puedas hacer mientras el muro que han construido no sea derribado por ellos mismos. Un muro cruel que no puede saltarse ni -repito- derrumbarse. Un muro frío que te hace tiritar mientras lo tengas al lado. Una pared gris, con ladrillos grises y sin recovecos por los que entrar.

Si tienes a tu lado a un corazón cemento, no lo intentes. Vete a un corazón donde quepas, en un corazón cemento no hay sitio para ti. 

 

Fuente Codigo Nuevo