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dependencia emocional

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Confundimos muchas veces el amor con la dependencia. Dejarlo todo por el otro nos parece un acto de amor y de generosidad. Y hablamos de dependencia cuando decides comportarte o hacer lo que la otra persona te pide, aun no estando tú de acuerdo, por miedo a perder a la persona amada. Porque con esa persona lo eres todo, y sin ella no eres nada.

La persona dependiente muchas veces se ve sin recursos ante las exigencias de su pareja, que viendo la debilidad, se aprovecha. Muchos son los hombres y mujeres que verbalizan frases como “si me quisieras de verdad (¡como si se pudiera querer de mentira!) dejarías tu trabajo y te vendrías conmigo”, “si de verdad me amas no sé qué duda tienes con que nos casemos ya”, “si tanto me quieres, te quedarías conmigo esta noche y no saldrías con tus amigos/as”, y un largo etcétera. La persona dependiente o insegura llega incluso a cuestionarse su capacidad y calidad para amar, porque alguien le está diciendo que no hacer lo que le pide significa no querer lo suficiente.

¿A qué no deberías renunciar por estar en pareja?

• A tu grupo de amigos.

Muchas parejas sugieren, piden o exigen que veas menos a tus amigos para pasar más tiempo juntos. ¿Qué romántico, verdad? Pues no lo es. Entiendo que si a tu pareja la ves una hora a la semana, te pueda pedir más momentos. Pero si lo que trata es de utilizar el tiempo que estáis juntos como chantaje emocional para separarte de personas importantes en tu vida con las que disfrutas, no cedas. Y si te hace comentarios del tipo, “es que viéndonos tan poco esto no va a ningún puerto”, pues habrá que contestarle que hay barcos que naufragan y que tampoco pasa nada. El tiempo en pareja tiene que ser de calidad y el que los dos, repito, los dos, decidáis compartir. Estar más tiempo juntos no asegura una mejor convivencia, ni más respeto y más diversión. Y mucho menos cuando implica una renuncia de algo tan importante como es el pilar de la amistad. Tiene que haber tiempo para todo.

• A tu independencia.

Estar solo, tener tu tiempo, poder leer tranquilo, practicar tus aficiones, etc. Hay parejas a las que les gusta verse la cara las 24 horas del día. Si es una decisión mutua, es completamente respetable. El problema es cuando uno de los dos necesita practicar aficiones solo, estar solo o dedicarse a contemplar el silencio, y la otra parte lo ve como “si prefieres estar solo a estar conmigo, eso dice mucho de tu compromiso”. No te dejes manipular. Tienes derecho a tus ratos y a disfrutarlos sin que te estén matraqueando con “así me quieres menos”. Y ten cuidado con ceder en este tema. Porque una vez que sientas precedentes, es difícil echarte atrás.

• A tu familia.

La familia puede ser una fuente de conflicto. O por defecto o por exceso. Hay personas que necesitan ver a sus padres todos los días o comer con ellos los fines de semana. Y otras personas que son capaces de mantener relaciones emocionalmente estrechas con su familia sin tener que verse con tanta frecuencia. Ni podemos obligar a la pareja a que asista a todos los actos sociales si no le apetece, ni podemos pedir al otro que deje de asistir a ellos. El respeto en este tipo de decisiones asegura parte del éxito en la pareja. No es agradable estar en una comida obligado, sin sintonía con la familia política y con la mente pensando en “qué a gusto estaría yo ahora leyendo un libro en mi casa”. Trata de llegar a un pacto con tu pareja y decidir a qué tipo de eventos o comidas asistir y con qué frecuencia, y así no tendréis que discutir cada semana con el famoso “anda, acompáñame, qué te cuesta, si total, son dos horillas”. Este tipo de reproches terminan envenenándose y acabando con comentarios categóricos del tipo “nunca haces nada por mí” y la otra parte lanzando dardos envenenados: “es que no soporto a la pesada de tu madre que quiere saberlo todo”.

• A tu trabajo.

Salvo que como familia valoréis que el motivo por el que lo dejas es positivo para todos y tú decidas hacerlo. Si tu pareja te dice que le dedicas poco tiempo, que trabajas mucho en la calle, que viajas demasiado, y que por qué no coges un trabajo a media jornada, y tú no lo deseas, dile que no. Que para ti es tan importante tu desarrollo profesional como el desarrollo de vuestra pareja. Nadie puede pedirte que decidas entre la pareja y el trabajo. Ambos son compatibles. Lo que sí debes cuidar es el tiempo que dedicas al trabajo cuando ese tiempo es tiempo de la pareja. Por ejemplo: muchas son las personas que contestan correos mientras están en la cama, viendo la televisión con la familia o incluso comiendo. Ni Juan, ni Juanillo. Tenemos que tratar de estar presentes. Significa que cuando trabajas, piensas en trabajar, y cuando estás en tu casa, disfrutas de las actividades en familia.

 

Fuente:www.labrujuladelcuidador.com

La dependencia emocional es comúnmente confundida por amor y es un claro indicio de estar en una relación que no es sana ni te hace feliz. Además suele ser un sentimiento que es alimentado por estereotipos románticos que son potencializados por los cuentos de hadas que distorsionan por completo el verdadero sentimiento resultado de la afectividad.

Lo cierto es que la dependencia emocional es consecuencia, en la mayoría de los casos, de una baja autoestima. Pues nada refleja más el vínculo que tengas contigo misma que que tu relación de pareja.

Así que si tu nivel de amor propio es bajo, lo más probable es que pongas todas tus expectativas en tu relación. Este tipo de dependencia emocional produce mucha frustración y se convierte en una forma tóxica de amar.

Pero primero, descifremos los síntomas clásicos de la dependencia emocional:

Como ya hemos establecido, si sufres de dependencia emocional lo más probable es que tengas una baja autoestima, por lo que buscarás siempre la aprobación de los demás. Esto se refleja en la búsqueda constante de la reafirmación del amor a través de palabras y acciones.

Te has hecho en tu cabeza un ideal de la relación, y empiezas a dedicarle toda tu energía en hacer que ese cuento de hadas se haga realidad.

¿Sus sueños y metas se han convertido en los tuyos?- si eres dependiente seguramente sí, y has limitado todos tus anhelos al fusionar tus expectativas de vida con las de él, ¡hasta las del día a día!

¿Pero acaso el amor no exige que cedamos de vez en cuando? Es difícil establecer reglas, pues al fin y al cabo la única que puede saber con exactitud si lo que sientes es amor o dependencia eres tú, pero si te identificas con los siguientes ejemplos puede ser un indicio de que los has estado confundiendo.

  • Exiges que te comparten sus claves de redes sociales pues es un claro voto de confianza
  • Aunque estés en desacuerdo con él no expresas tu opinión por miedo a disgustarlo
  • Sufres de constantes cambios de humor con tu pareja y sientes que la relación pende de un hilo
  • Las discusiones siempre terminan en ruptura- de las que se reconcilian rápidamente
  • No disfrutas de los espacios sola, acudes a eventos sociales con tus amigos siempre acompañada por él

¿Empiezas a reconocerte en el espejo de la dependencia?, respira tranquila.

Llegar a ser dependiente emocional es muy fácil pues diariamente alimentamos nuestras ideas y creencias sobre lo que debería ser el amor- y poco tienen que ver con la realidad.

Ahora debes construir un amor sano, y no, no necesariamente tienes que romper con él.

Lo primero que debes entender es que la dependencia emocional recae sobre las expectativas, idealización y el apego a tu pareja. Y la mejor manera de salir del ciclo es construyendo primero un amor propio en el que identifiques tu valía por ti misma.

El siguiente paso es la comunicación de pareja- cultivar nuevas habilidades para comunicarse es la clave para dejar atrás la desconfianza que sirve de base para la dependencia.

De igual importancia es conseguir un equilibrio de poderes- que existan metas individuales igual que compartidas. Al dejar de ser una persona dependiente se deben valorar como individuos, necesario para tener un amor libre- aquí no sólo es importante potenciarte a modo individual, sino que también celebres e impulses los logros de tu pareja. ¡El amor también es sobre celebrar las alegrías compartidas!

Por último, si aceptas compartir la vida con alguien ¡no significa reducir tu mundo al de ellos!

 

Fuente: www.fucsia.co