Todos tenemos un amor cabrón, un amor perro, un amor canalla… un amor que nos ha jodido antes, durante y después la existencia, por el que hemos perdido incontables horas de vida. Todos tenemos un amor que nos quería muchísimo, aunque lo hiciera rematadamente mal. Pero nos quería muchísimo, por si no ha quedado bastante claro.

Un amor que nos adoraba… a cachos/trozos/ratos. Un amor que no se cansaba de decirnos lo loco que estaba por nosotros, pese a que, continuamente, nos demostrara lo poco que le importamos. Nosotros nos quedábamos siempre con la primera parte.

Con las benditas (malditas) palabras, que más daban los (des)hechos. Un amor del que sólo recibíamos migajas, de esas a las que nos aferrábamos… porque al menos era algo, al menos había algo, al menos nos daban algo… tampoco podíamos quejarnos…

Todos hemos tenido mariposas hijas de puta revoloteando por nuestras entrañas, que nos confundían y nos hacían pensar que como ese amor, ninguno. Que como amamos esa vez, no íbamos a volver a amar. Que si no era de esa manera, no podía de ninguna otra.

Que tristeza, qué decepción, qué crueldad más absoluta… si sólo pudiésemos amar al que peor nos ha amado. Si sólo merecíamos un amor tan cabrón, un amor tan perro, un amor tan canalla.

Qué venganza más dulce darte cuenta de lo equivocado que estabas.

 

Fuente: lavidaeshermosaweb.wordpress.com

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Laura
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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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