Un día despertó diferente pero ya no indiferente, harta de intentar averiguarlo todo, harta de intentar complacer a todos, harta de pretender y nunca pertenecer. 

Un día se despertó y tiró a la basura todo lo que alguna vez le interesó, lo que se suponía que pensaban de ella (para bien y para mal) y todo lo que en verdad no le traía paz.

Tiró a la basura todo lo que la dejaba despierta por las noches y angustiada por el día, todo lo que deseaba ser y no era y todas las comparaciones ficticias que en su mente imaginaba.

 

Se hartó de las validaciones, de las amistades falsas, de las apariencias y las incongruencias. Se hartó de la poca o basta energía positiva o negativa que algunas cosas le brindaban y simplemente se cansó de sentirse desgastada todos los días, de toda la negatividad y de sobrepasar sus límites en situaciones que no lo valían.

Ya no quería ser parte de las épocas de vacas flacas, ni tampoco de las pésimas noticias de primicia. Ya estaba cansada de los aires de grandeza que venían con signos de pesos y de la codicia que complacía a su terreno.

 

Y sí, se largó. Se alejo de todos los fiascos que drenaban su energía, de todos los intentos de ganar aprobación, de todas las ofertas para aumentar su autoestima, de todas las operaciones que siempre terminaban en números rojos.

 

Huyó, pero antes, se llevo los restantes de energía que regó en lugares innecesarios y los guardo en sus bolsillos, porque sabía, que la felicidad iba con uno y no se desperdiciaba en historias ajenas.

Ella sabía que al final nada era como lo pintaban y que sí, los que te quieren te abandonan y en los que confías te dan espalda, que nada es para siempre: ni el amor, ni la salud, ni el dinero y que aunque luches, al final toda lucha acaba… bien o mal.

 

Así que sí, se desgastó como trapo viejo, pero lo acepto, se armo de valor y tomó las riendas de su propia vida, cambió los cuentos por deseos y se largó, a pesar de saber que sería difícil, prefirió el misterio, a quedarse atada a un residuo de vida que no le pertenecía, con personas que no le convenían, con experiencias que nada le dejaban.

Así fue, siguió sus instintos -lo que ella consideraba lo más sagrado- e ignoró las tradiciones, suposiciones, complicaciones y planes que suponían ser… y por su bien, se largó.

 

Texto por: Sofia Salame (mujereologia)

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Laura
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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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