De pronto y sin darte cuenta, llegas a la edad en la que ya no necesitas amores fugaces, porque para eso están las estrellas, y no es que nos hayamos vuelto viejos, pero de la nada entiendes que ya no quieres personas a las que les gustas un día y al siguiente no, llegas al punto en el que te molesta involucrarte en relaciones de un par de semanas, y sí, qué flojera que los sentimientos duren eso!

Porque a decir verdad, y sin ser exigentes, merecemos esas cartas y esos momentos estúpidamente románticos, esos silencios nada incómodos, esas primeras citas cargadas de magia y esas llamadas eternas por la madrugada, merecemos esos viajes, esas canciones en el carro, ese café caliente sobre la mesa….

De repente entiendes que convencer a alguien para que te quiera o para que se quede, es hacerte tonto, ponerte una venda en los ojos y fingir que las migajas lucen bien como plato fuerte, porque no sé si te lo hayan dicho antes, pero esto del amor es de voluntad, de hacer que se noten las ganas.

Y es que ya no estamos para mitades, para que nos quieran a ratos o para irnos a dormir con la incertidumbre de ser o no suficientes para alguien, porque en realidad lo somos!

Llegas a la edad en la que ya no se te antoja cambiar de pareja como de calzones, que mas bien buscas estabilidad, armonía y un toque de paz, algo así como encontrar en una persona, la misma sensación de seguridad que encuentras en esa vieja prenda que usas para dormir, y eso, esa jodida sensación tan hermosa, esa calma, esa comodidad y ese cariño, no te la brinda cualquiera.

Fuente: Chicas IM

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Me llamo Laura y soy “el alma” que se esconde detrás de esta página. Adicta al chocolate, nerviosa ,romántica, impulsiva y sensible todo en el mismo grado... Conoce más sobre mí

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